
Final previsible para unos, cantada por otros, pero final al fin y al cabo. CSKA y Panathinaikos frente a frente, o lo que es lo mismo, se miden el campeón frente al equipo que más ha querido enfrentarse a él esta temporada. No argumentaré sobre si son los idóneos para ocupar las plazas de esta final sino sobre la insuficiencia de los otros dos aspirantes. Tanto Unicaja como TAU no han estado a la altura. De Unicaja se podía esperar, y aún así ha plantado batalla, pero del TAU no. El Unicaja suficiente tenía con presentarse a la fase final, el Baskonia sin embargo tenía la obligación de presentar batalla. Y no lo ha hecho, es más, en mí opinión ha hecho un ridículo estrepitoso. Sé que muchos apuntaran que el Baskonia por su envergadura ya hace suficiente con llegar. Y no.
El Baskonia se merece que se le exija lo más alto, tanto a los jugadores como a los entrenadores. La grandeza exige evitar el conformismo gracias a la ambición. Ese es el reto del Baskonia, reto que aprendió el Barça gracias a Pesic, el CSKA por Ettore Messina y Bozidar Maljkovic llegó a Vitoria para enseñarles a querer ganar. Para ser campeón hay que soñar con ello, y el Panathinaikos llevaba un año queriéndolo ser. Europa no corona a un rey con miedo a recoger la corona y en el Baskonia, a partir de jugadores, entrenadores, afición, directivos, organismos públicos y, sobretodo, Querejeta deben reflexionar sobre ello. Dicho de otro modo, el actual Baskonia debe dar el salto de la adolescencia a la edad adulta y a actuar como tal. En definitiva, el Baskonia necesita cuanto antes saber que quiere ser de mayor.
Por otra parte se confirma una vez más una de las leyes no escritas de este deporte. Las plantillas ayudan a no perder partidos, las estrellas a ganarlos y los entrenadores a ganar precisamente lo más difícil, las finales. Ayer Messina y Obradovic rescataron los manuales de buena defensa en el baloncesto. No hizo falta ni la marrullería ni la trampa. De un equipo como el de Messina me lo esperaba pero francamente en un equipo griego como el Panathinaikos y siendo el anfitrión daba por seguro el uso de los intangibles. No fue necesario y por eso la final del domingo será justa, necesaria y seguramente una de las mejores finales que se recuerden.
Obradovic le enseña a leer a Bozidar Maljkovic

Ganó el Panathinaikos y lo hizo de una manera muy inesperada. Defensa de libro e incidiendo en las debilidades del Baskonia. Obradovic dió una lección de cómo ganar en una Final Four, y lo más cruel de todo es que le dió un soberano repaso a Bozidar Maljkovic, principal culpable del ridículo del Baskonia. No señalo ni a jugadores ni a aficionados, no, Maljkovic ayer plantó tácticas suicidas y evidenció una mala planificación del partido. Defensas que autoinmolaban las posibilidades del conjunto vitoriano. Ataques y tácticas preconcebidas. No hubo ni una transición que no estuviera en la mente de Zeljko Obradovic. Y es que, sorprendentemente y en una final, el Panathinaikos se sabía de memoria todos, y absolutamente todos, los movimientos del Baskonia.
Obradovic sabía las intenciones del TAU. Balones interiores a Scola que recibiera de espaldas y para ello blindó la zona con dos pivots juntos que evitaban cualquier amenaza del pivot argentino. A parte de eso el Panathinaikos instaló una linea defensiva alrededor del perímetro perfecta. Una línea Maginot que impidiera el juego exterior baskonista. Fue una defensa tan eficaz que el Baskonia agotaba las posesiones sin lanzamiento, anulaba la conexión Prigioni y Scola y aniquilaba el poderío exterior de los de Maljkovic que sólo anotó 4 triples. Bagaje muy pobre de un equipo que hacia de la diversidad ofensiva su principal arma.
Defensivamente el Baskonia se plantó con su zona 3-2, con su sistema habitual de Splitter y Scola bajo aros y Prigioni, House y Rakocevic en las alas. Ni rastro de Planinic que sólo jugó de base y para más inri sustituyendo a Prigioni convaleciente de un golpe. Planinic sólo jugó 20 minutos, escasos para un jugador que se le contrató para jugar 25-30. Hacer de Planinic un base suplente se convierte en una broma de mal gusto para los aficionados baskonistas. Y más cuando se trata del jugador diferencial del Baskonia. Si Perasovic consiguió hacer de la dupla Prigioni-Planinic situarla al nivel de Holden-Papaloukas con Maljkovic hizo, de la pareja ,situarla, de manera gráfica, al nivel Lakovic-Ukic en el Barça.
Todo ello con un cinco inicial que creaba dificultades al equipo griego pero que Obradovic no tardó en resolver. Situó en pista al eterno Alvertis en pista. 7 minutos bastaron para que la veteranía, gallardía y pundonor del capitán heleno generara dudas a los baskonistas. Principalmente a su entrenador que blindó la defensa con un sólo hombre alto, Peker, y protegiéndolo dejando el perímetro totalmente descubierto. Invitando al Panathinaikos a lanzar desde el exterior a lo que gustosamente respondió Obradovic con poner en pista a tiradores de la talla de Becirovic, Vujanic y Diamantidis en pista. Majkovic había conseguido con esta invitación convertir el OAKA en Stalingrado. Y ante un equipo que tiene muy buena punteria. Sólo 8 triples, pero anotados en los momentos necesarios para apuntillar al rival. Partido totalmente resuelto antes de acabar el segundo cuarto. Daba igual lo que hiciera Majkovic, Obradovic le había ganado la batalla.
Es cierto que el Panathinaikos tiene una plantilla superior, que tiene nombres que por sí solos deciden el partido. Que Diamantidis es a Papaloukas lo que Patroclo es a Aquiles en la selección griega, pero que tiene personalidad y leyenda propia en el Panathinaikos. Que todas las líneas del equipo heleno están compensadas a gran nivel. Sí, es cierto. Pero el Panathinaikos se paseó por negligencia o inconsciencia del entrenador baskonista. Un entrenador que, digámoslo claro, fue contratado para ganar esta fase final, hasta tal punto que Querejeta en un acto de ética muy reprobable perdió la cabeza por su contratación sin dudar en dar la baja a un entrenador convaleciente.
Ayer ni ganó Panathinaikos ni perdió el Baskonia. Ayer ganó Obradovic con su preparación del partido y fracasó Maljkovic con su malísima interpretación del encuentro. Maljkovic podrá hablar de lo mal que han estado sus jugadores pero no reconocerá nunca que fue él quién les dejó vendidos en un momento crucial. Maljkovic destrozó la poética del Baskonia y ayer lo dejó desahuciado anímicamente. Se puede perder siendo inferior a un equipo como el Panathinaikos, pero no se puede hacer como ayer, porque estas derrotas duelen y más cuando del equipo se esperaba mucho más de lo que ofreció.
Cuando la tiranía militar se impone a la voluntad e ilusión de un pueblo.

El campeón puede repetir corona. El CSKA tiene la oportunidad de igualar a la Jugoplastika y al Maccabi como campeón que revalida su condición. Unos hablan de que tiraron la casa por la ventana en los fichajes como principal argumento de este equipo. No, esta temporada sólo han hecho el fichaje de Oscar Torres, el resto es el mismo equipo. Con todas sus virtudes y sus mínimos errores. La razón de la superioridad moscovita radica en su entrenador, un estudioso que ama la analítica de este deporte. Y ayer no fue menos. Unicaja perdió principalmente por carecer de equilibrio y tuvo bastante con plantar cara con dignidad, pero sin brillantez.
Ambos equipos mostraron sus cartas ya de inicio. Messina salió con su cinco inicial, Holden, Langdon, Torres, Smodis y Savrasenko, para analizar a su oponente. El campeón español se plantó con Carlos Cabezas, Marcus Brown, Jiri Welsch, Carlos Jimenez y De Miguel. Un pivot bajo y un alero que puede jugar de cuatro. Demasiada facilidad para el juego interior ruso que con sólo Savrasenko en pista ya tenía garantizados 3 rebotes defensivos y 1 ofensivo en apenas 7 minutos de juego. Mucho dominio bajo los aros pero el Unicaja con Carlos Cabezas se sentía cómodo anotando. El Unicaja se sintió dominador del juego hasta que Ettore Messina dijo basta. Situó a Papaloukas y sustituyó a Smodis por Andersen. Asegurar el control e incrementar el dominio en la pintura.
Con mucha tranquilidad, así transcurrieron los minutos de juego. El CSKA a diferencia de antaño, ha ganado en madurez y en bienestar en la pista. Cierto es que Unicaja plantaba batalla, pero el CKSA cerró el grifo de las mejores virtudes de Unicaja. Ayer Pepe Sánchez y Marcus Brown estuvieron desaparecidos. Y todo ello gracias a lo que anticipó Velimir, la defensa de Langdon y el buen hacer del Aquiles griego. El planteamiento ruso fue permisivo en exceso con Carlos Cabezas pero prohibitivo con las mejores bazas de Scariolo. A Messina le daba igual que Scariolo quisiera jugarle como hizo ante el Barça. Le importaba poco si quería buscar la emboscada en Atenas. Daba igual la osadía de su compatriota, Messina le obsequió con su propia medicina. Defensa de libro y concesión de sólo 5 tiros libres. Unicaja construyó la victoria a partir de los lanzamientos exteriores. Con Brown que lanzó 6, Cabezas y Tusek que lanzaron 4 cada uno, Rodriguez que lanzó 3 y así hasta 27 veces. Escasa imaginación ofensiva y espléndido blindaje defensivo de los rusos.
Pero con los tiros exteriores Unicaja estaba en el partido. Y la ilusión en el equipo andaluz crecía a medida que avanzaban los minutos. Un empate a 44 al final del tercer cuarto convertían en realidad las utopias cajistas. Y Scariolo al igual que ante el Barça quiso hacer un partido a tumba abierta. En aquel momento Messina decidió cerrar filas y apretó a sus jugadores. Ganar la victoria a partir de la mejor defensa en una fase final. Un último cuarto del partido para enmarcar. En 10 minutos Unicaja sólo anotó dos lanzamientos, y exteriores, y eso que el CSKA sólo cometió dos faltas en 9 minutos. Del empate a 44 se pasó a un 62 a 50. No sólo es mérito de los rusos sino demérito de los azulgranas. Cualquier equipo con una sólida defensa provoca estrías en los planteamientos de Scariolo. Lo hizo la Penya, lo hizo el Barça y lo hizo el mejor equipo de baloncesto en la actualidad. El campeón.
Etiquetas: Euroliga, Final Four Atenas 2007