jueves, enero 04, 2007

Dominio sin apenas autoridad

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Extraño partido el disputado ayer en el Palau. El Barça ganó holgadamente al Zalgiris Kaunas, un equipo que realmente no juega tan mal como lo hizo ayer en Barcelona. Una victoria tópica de los azulgranas, cuando ganan, lo hacen de manera abultada, cuando pierden lo hacen de manera muy absurda. Algún día habría que teorizar por qué únicamente ganan los partidos en los dos primeros cuartos, mientras que a dos años vista dificilmente recuerdo un partido que hayan sido capaces de remontar o de mantener las fuerzas en duelos de máxima intensidad. Es una de las causas por las que el juego del Barça todavía no me transmite emociones ni siquiera sensaciones positivas. Victorias aburridas y derrotas contundentes, guiones previsibles y repetitivos. Una sucesión de películas malas de sobremesa, aquellas basadas en hechos reales, las que sabemos como empiezan y como acaban, sin dar lugar a las sorpresas.

Ver un partido del Barça se convierte en un ejercicio voluntario forzoso. Un servidor lo vió porque, necesitado de emociones en la tarde del sábado anterior, prefirió ir al cine antes que ver el trascendental partido del Barça frente al Fuenlabrada. Posiblemente de no hacerlo lo hubiera hecho en el partido de ayer. Nunca dos partidos consecutivos, pero lo cierto es que leer el mismo argumento partido tras partido justifica que el Palau apenas se llene, las audiencias sean mínimas y la gente hable más de la ilusión que transmite la Penya que el aburrimiento que provoca el Barça.

El partido discurrió como todo encuentro del Barça, dominio aclaparador de los azulgranas, ésta vez aprovechando la mayor altura de los jugadores de Ivanovic, pero un dominio ficticio. El Zalgiris se presentó sin base, con un Ginevicius que ya demostró en Japón lo desastroso que puede llegar a ser un jugador como director de juego en una selección tan importante como Lituania. Era extraño que en Lituania se importaran bases extranjeros para dirigir los equipos nacionales, y ayer se justificó por qué el Zalgiris necesita tanto de Marko Popovic y menos de Ginevicius. Ayer el Zalgiris no jugó de manera profesional, sino a un divertimento, a un intercambio de canastas y a que sus dos futuros pilares, Maciulis y Jankunas, se presentaran en el Palau. Como lo harían en su momento Karnisovas, Jasikevicius o Jasaitis la temporada pasada. Una vez al año Lituania presenta sus novedades en Barcelona.

El Barça construyó su victoria a partir del rebote ofensivo. Quién no viera el partido se privó de ver como los azulgranas capturaron 13 rebotes ofensivos, y 40 rebotes en total. En parte, este hecho ocultó uno de los peores partidos del Barça en lo que al lanzamiento se refiere, 6 triples de 21 intentos, en particular Lakovic, que anotó 2 de 8 intentos, un jugador que cuando tiene una mala racha no duda en volver a intentar el lanzamiento sobreponiendo la cabezonería al tesón, uno tras otro hasta que es capaz de romper la dinámica. Esto queda ocultado cuando en el rebote están bien Kasun, Fran Vázquez o Kakiouzis, pero cuando en Moscú sólo son capaces de capturar sólo 3 rebotes, la tozudez se convierte en un problema más trascendente.

Lakovic ayer se contagió de las dinámicas horrorosas que puede ofrecer un escolta. Un base debe estar para dirigir, para mandar y para anotar en momentos puntuales. Nunca debe forzar tantos lanzamientos y depender de la inspiración para anotarlos. Esto se le puede conceder a un escolta tirador, como Basile, como Erdogan o como Ruben Douglas. Nunca al mejor base de Europa. El mejor debe demostrar autoridad, sensatez, cordura y una mejor selección de tiro, pero nunca debe imponerse las tareas del escolta tirador porque sino el equipo se resiente. Esta misión la podría haber hecho perfectamente Ukic, pero no lo hizo, se limitó a dirigir al equipo a trompicones cuando lo mejor que tiene este jugador es la movilidad y la sangre fría en el último segundo de la posesión. Ayer era un partido para que el joven croata creciera. Desconozco si fue por Ivanovic o por el propio jugador, pero se perdió una bonita oportunidad para ello.

Los hombres altos aprovecharon las oportunidades que tuvieron. Kasun hizo hasta tres mates en carrera, arrancando desde el perímetro y con mucha potencia. Todo debido no a la indiscutible calidad del croata sino a los espacios generados por la ausencia de un hombre alto en el Zalgiris. Una vez sentenciado a Tanoka Beard por la carga de personales, comenzó el festival del croata para acabar con 18 puntos y 8 rebotes. Cuando Kasun crece el equipo da una gran sensación de dominio del juego. Un dominio que no se traduce en jerarquía, unos simples detalles que provocan que el equipo desaproveche los terceros cuartos para continuar con el dominio sometido al contrario. Un hecho que se repite constantemente en cada uno de los partidos, tanto en el Palau como a domicilio. El día que no repitan la misma partitura el juego del Barça ganará en atractivo. Mientras tanto hasta que ello no ocurra si tienen mejores planes háganlos, ya les avisaré cuando hayan novedades.



Según el Mundo Deportivo, ayer el Barça hizo el mejor encuentro de la temporada.




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miércoles, enero 03, 2007

Tramite en el Palau con la mirada puesta en la Copa




Me lo dicen al comenzar la temporada y no me lo creo. El Zalgiris visita el Palau en condición de peor equipo de la Euroliga. El parcial a 9 partidos es muy contundente, 1 victoria por 8 derrotas. Y por detras del Eldo Napoli, todo un sacrilegio para una entidad de considerable historia como es el Zalgiris Kaunas. Una entidad situada donde el baloncesto es tratado como una religión. Kaunas, la ciudad europea donde han nacido y crecido el mayor número de figuras de este deporte. Suficientes argumentos que sirvieron para destituir a su entrenador, Ainars Bagatskis y sustituirlo por su asistente Rimantas Grigas.

Es realmente sorprendente esta mala trayectoria. En parte podríamos argumentar a la juventud de varios de sus pilares, como Maciulis, Jankunas, Kalnietis, que guiados por un nefasto Ginevicius han reducido sus aportaciones rozando la deficiencia. Quizás es por la presencia de Ginevicius y la ausencia por lesión de Marko Popovic, que el Zalgiris ha ido a la deriva en los últimos dos encuentros. Pero habría que recordar que de estas 8 derrotas, 3 se han producido en los últimos minutos, véase contra el Barça, o bien contra el Pau Orthez en dos dramáticas prórrogas para acabar perdiendo por 106 a 110, o bien contra la cenicienta, ahora feliz, Eldo Napoli, que ganó por apenas cinco puntos en Nápoles por 82 a 77.

Ginevicius y quizás Marcelinho Machado por veteranía deberían haber aportado mucho más. Junto con Tanoka Beard, Mottola y Kirk Penney (¿como lo veis para el Barça?) forman el núcleo que debe sustentar la debilidad mental de estos chicos de apenas veintipocos años. Deberían aportar mayor serenidad en los momentos más puntuales en los partidos ajustados. Aportar tranquilidad para evitar que simples detalles acabaran en derrotas. Es injusto que por esos detalles el equipo esté peor clasificado que la bandada de Nápoles.

También podríamos argumentar sobre el calendario. Ha visitado Treviso, Estambul, Salónica y Nápoles. Ciudades poco dadas para mentes inexpertas cuando simplemente el talento no basta para ganar. Creo que se clasificaran por calidad, por nombre, por historia y por filosofia de juego. Si a esto añadimos que los lituanos siempre la lían en el Palau, podemos anticipar un partido equilibrado, y por qué no precioso, pero que para el Barça no dejará de ser un mero trámite ahora ya virtualmente clasificados.

Ahora bien, ello no significa que el Barça no deba jugar concentrado. La tranquilidad no debe convertirse en pasotismo. El Zalgiris es uno de los rivales que pueden hacerte reconciliar con una grada que se encuentra tensa y agarrotada por culpa de la imagen dada por el equipo. Es un rival que el Barça debe aprovechar para emocionar, para que la gente vuelva a ver baloncesto profesional de calidad, y para provocar que la gente llene el Palau frente al Granada. En dos partidos el Barça puede jugarse la temporada, y bien Dusko lo sabe, por lo que quizás sea un trámite intrascendente, pero necesario para cimentar el pase a la Copa.


Las valoraciones del Zalgiris en la primera vuelta

El partido frente al Barça disputado en Kaunas




Foto: En portada, Maciulis frente al que pudo ser el alero del Barça Simas Jasaitis, el que pudo ser y el que podría ser un futurible alero azulgrana.


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