
Contundencia, nitidez y tragedia en el encuentro del Barça frente al CSKA de Moscú. Los hay que argumentan que fue el jugar como nunca para perder como siempre. Otros, sin embargo, opinan que el Barça padece el síndrome del tercer cuarto. Y otros piensan que el CSKA nos ganó de manera muy sobrada, al igual que el TAU o el Maccabi la temporada pasada, aún habiéndose disputado una prórroga. En la previa señalé, que si el Barça no permitía que le ganaran con la suficiencia a la que nos tenía acostumbrado frente la aristocracia de Europa, ya podríamos darnos por satisfechos. Y realmente fue así, hay que estar satisfechos por ello porque nuestros objetivos ya no son aspirar a la excelencia sino evitar la humillación ante nuestro público. La derrota de ayer certifica la muerte trágica del proyecto de Savic e Ivanovic. La derrota de ayer nos asegura completamente que no hay ningún motivo para sostener que este equipo ganará algo. Y no lo hará se lo aseguro. Salvo milagro o azar, pero no hay ningún argumento sólido para anticipar un éxito en esta temporada.
Se veía tan clara la derrota que la única opción que daba al Barça era enfrentarse a un equipo descentrado. Y así sucedió en el primer cuarto. La nula concentración de los moscovitas se combinó por primera vez con una fantástica defensa de los hombres de Ivanovic. Por primera vez vimos obligar a un rival del Barça a que no jugaran hacia la pintura. Se ejecutó una brillante defensa que obligaba a jugar constantemente a lanzamientos de tres metros en la corta distancia y siete en el lanzamiento exterior. De ahí que el CSKA anotara sólo 27 puntos en 20 minutos, con un muy bajo porcentaje de aciertos. Pero tiraban, y, tarde o temprano, entrarían los lanzamientos en un equipo como el ruso.
Estos lanzamientos, evidentemente eran forzados, pero el CSKA estimaba más lanzar que agotar la posesión. Confiaban en el rebote ofensivo, como en el partido de ida en Moscú, y se encontraron con un Barça perfectamente colocado que no concedía segundas oportunidades. Vimos a un Fran Vázquez hipermotivado, con 9 rebotes. De ahí que el Barça permitiera sólo 7 rebotes ofensivos, lo que facilitaba unas transiciones rápidas de los hombres de Ivanovic. Pero este hecho no sucedió después en el segundo cuarto. ¿Por qué?
Papaloukas durante el primer cuarto observaba junto a Messina como evolucionaba el planteamiento de Ivanovic. Entre Papaolukas como sexto hombre del CSKA y su rival en el banquillo del Barça, Grimau, no hay ningún color. Uno de los motivos para querer ser campeón de Europa o una simple comparsa callejera. Mientras el griego observaba, Messina analizaba el antídoto al desafío que le planteaba Ivanovic. Y fue tremendamente cruel. Instaló una zona agresiva con Andersen, Savrasenko y Van den Spiegel debajo del aro. Marconato no podía hacer nada porque se cargó con 3 personales en los dos primeros cuartos, y Fran Vázquez no podía ser agresivo porque el equipo no se lo podía permitir. Mientras en el perímetro Papaloukas y Holden harían que tanto Navarro, como Basile, como Lakovic, no pudieran asistir a Fran Vázquez o Kakiouzis, teniendo como única opción el forzar los lanzamientos, Navarro con 3 de 12 y Lakovic con 5 de 12 también. Menudo revés de Messina a Ivanovic en toda la frente.
Al Barça entonces le entró el miedo, y del miedo se paso a la psicosis, de la psicosis al error y de ahí a la tragedia. Sólo se anotaban canastas puntuales y rozando lo ridículo. 7 puntos en el tercer cuarto. Ivanovic se mostraba, una vez más, incapaz de cambiar dinámicas, y de nuevo no señaló ningún tiempo muerto en el tercer periodo. No supo parar, y van..., la reacción del contrario una vez más. Ivanovic se siente como aquel político con verbigracia que desarrolla discursos interesantes pero no encuentra argumentos para rebatir a alguién que usa sus mismas armas. El Palau reacciona ante el terror, se asustan y comienzan los reproches. El equipo no reaccionaba y el contrario lentamente remontaba. Hasta que llegó el empate en el último minuto pero Lakovic supo empatar en un triple dramático en la prórroga. ¿Por qué se llegó a esta situación?
Principalmente fue más demérito de los rusos que no otra cosa. La remontada del CSKA la lideró Papaloukas, y éste hace uso del método griego para solucionar partidos, en el último momento, para así evitar reacciones por parte del entrenador contrario para cambiar dinámicas. Si Ivanovic se hubiera anticipado a eso con el marcador a favor hubiera sido distinto. Pero saben que Ivanovic para ello es mediocre. A parte la diferencia de puntos era de 16 puntos y en el último cuarto el CSKA hizo una defensa más pasiva. Creo que hubo un error de planificación por parte del CSKA, más que otra cosa, un error agigantado por el milagro de Lakovic.
Pero los milagros no duran eternamente y el equipo del gran Ettore decidió humillar al rival. En cinco minutos de prórroga concedió 5 puntos y anotó 13. Canastas de Langdon, Holden y Van den Spiegel con asistencia del rey griego que quiso ser déspota en la prórroga. 14 puntos, 7 rebotes y 9 asistencias. Reinó, gobernó y el Palau Blaugrana claudicó.
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